Ensayos Semioticos - page 454

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Andrea Echeverri Jaramillo
Pero antes de que existiera esta división de puntos de vista, ya se hablaba de
la estética fílmica. Uno de los primeros pensadores que se cuestiona acerca del
tema es György Lukács. En su texto de 1913, «Reflexiones sobre una estética del
cine»,
16
expresa que en el cine el ‘cómo’ de los acontecimientos representados
tiene una fuerza que domina todo lo demás. Para él, por primera vez lo vivo de
la naturaleza recibe forma artística, los procesos naturales se convierten, en sí
mismos, en arte. Sin embargo, desde su perspectiva, la verdad natural del cine no
está ligada a la realidad. Las limitaciones del cine lo definen como espectáculo, un
producto más cercano al artificio mecánico que al de una creación artística, pues
se realiza a través de la mediación técnica de signos que finalmente materializan
un ideal abstracto.
Por su parte, Ricciotto Canudo, otro teórico temprano a quien debemos el
común apelativo ‘séptimo arte’, precisamente en su
Manifiesto de las siete artes
(1911), expresa que el cine es la síntesis máxima de las seis artes anteriores, las
del espacio –arquitectura, escultura y pintura–, y las del tiempo –música, danza y
poesía–, a la vez que casa la ciencia con el arte al “captar y fijar los ritmos de la luz”,
crear cuadros móviles y generar una estética nueva que combina lo plástico y lo
rítmico. Dice, sin embargo, que muchos productores se apropiaron del término sin
la responsabilidad que éste implica, en tanto sus productos no eran ‘artísticos’.
Por el mismo camino, Germaine Dulac (1927) considera que el cine, como
todas las artes, tiene una personalidad propia que lo independiza de las demás y le
otorga su valor, criticando el uso que se le daba de simple imitador o generador de
imágenes para la literatura o el teatro, o como sucedáneo de las demás artes. Para
ella, el cine revela sentidos emotivos inconscientes –lo que desarrolla de forma
práctica en su filme surrealista
La coquille et le clergyman
(1926)–, que revelan
nuevos ritmos visuales, constreñidos por los patrones comerciales. Según Dulac,
la
cinegrafía integral
se puede considerar como “formas en movimientos, reunidas
por una preocupación artística en ritmos diversos dentro de una misma imagen”
(Romagueira i Ramió y Alsina Thevenet, 1989: 98).
16
Artículo publicado en
FrankfurterAllgemeine Zeitung
, en el que compara el cine con el teatro. Para él,
lo que especifica al teatro como tal es que un hombre vivo revive un acontecimiento ante un público
igualmente vivo con el que establece unas relaciones de acción y reacción. Por su parte, el cine nunca
se da en «presente» y esto es lo característico de su estilo, lo que hace que sus imágenes sean siempre
«fantásticas».
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