La geometría de Alberto Durero - page 18

16
I
NTRODUCCIÓN
En 1525Alberto Durero escribió, con un lenguaje brusco, un curioso tratado de geometría. El pintor
alemán se destacó especialmente por sus famosos grabados en madera (xilografías), por sus preciosos
grabados a buril, por sus contribuciones a la antropometría y por introducir en Alemania las innovacio-
nes propias del llamado Renacimiento italiano. Alrededor de 1507 Durero concibió la importancia y
necesidad de escribir un vasto tratado de pintura especialmente dirigido a los jóvenes aprendices de
dicho arte. Este tratado, cuyo título provisional era
Alimento para jóvenes pintores,
y que finalmente
nunca salió a la luz, debía comprender tres partes básicas. En primer lugar, versaría sobre la elección de
aquel joven que podría llegar a convertirse en un pintor
28
y estipularía el tipo de formación que debía
recibir. Segundo, se ocuparía del ejercicio de la pintura y expondría la teoría de las proporciones, la
medida del hombre, de los caballos y de los edificios; versaría también acerca de la luz, la sombra y la
teoría de los colores. Por último, el tratado exhibiría algunos consejos profesionales sobre el lugar en
donde se debería ejercer la pintura y los honorarios a cobrar. Pero no tardó en advertir la complejidad de
la empresa que se había propuesto y decidió (1512) restringirse al apartado de la segunda parte, relacio-
nado con la teoría de las proporciones del cuerpo humano. Durero abandonó el proyecto en 1513 y lo
retomó más tarde, en 1521. En 1523 decidió aplazar la publicación con el ánimo de llenar un vacío que
él mismo había detectado: la comprensión completa del tratado de las proporciones humanas exigía una
comprensión igualmente completa sobre el arte de la medida en lo concerniente a las líneas, las superfi-
cies y los cuerpos, siempre que se respetasen los métodos que los canteros practicaban cotidianamente
(esto se desprende de la dedicatoria que el pintor redactó a Wilibald Pirckheimer como introducción a
los
Cuatro libros sobre las proporciones del cuerpo humano,
1528).
El
Tratado de la medida
debe concebirse entonces como una introducción metodológica para el
tratado sobre las proporciones humanas. Detengámonos por un momento en el título completo del
tratado y en algunas alusiones que saltan a la luz en forma evidente. Reza así:
Unterweysung der
Messung mit dem Zirckel und Richtscheit in Linien Ebenen und ganzen Körpern, durch Albrecht
Dürer zusamengezogen und zu nutz aller Kunstliebhabenden mit zu gehörigen Figuren in Druck
gebracht im Jahr MDXXV
(
Instrucción para la medida con el compás y la regla de líneas, planos y
todo tipo de cuerpos, reunida por Alberto Durero en provecho de todos los aficionados al arte, con
las correspondientes figuras, impreso en el año 1525
). En la dedicatoria a Pirckheimer, Durero
señala que hasta la fecha a los jóvenes pintores alemanes se les había enseñado el arte sin ningún
fundamento, recurriendo tan solo a la práctica diaria. Ellos, advierte el pintor y teórico, habían
crecido en el más completo desconocimiento, al igual que un árbol silvestre al que no se poda. Así
las cosas, alcanzó a advertir que si bien la enseñanza tradicional podía aportar instrucciones útiles
para el trabajo diario, esta enseñanza no derivaba tales instrucciones de principios generales, ni
pretendía respaldarlas con hechos verificables, algo muy diferente a lo que de hecho ya se venía
dando con la instrucción de los jóvenes aprendices en Italia. El interés por poner en contacto a las
nuevas generaciones de pintores alemanes con los novedosos descubrimientos italianos explica, qui-
zá, por qué Durero insistió en labrarse su propio y rudo alemán, rehuyendo inicialmente la posibilidad
de que Pirckheimer preparara una edición culta en latín. El
Tratado
de Durero puede contemplarse
como una obra que ha de servir de bisagra entre dos tradiciones: la tradición práctica de los talleres
alemanes y la tradición teórica de las escuelas italianas. En palabras de Erwin Panofsky: «
El
Unterweisung der Messung
sirvió, por así decirlo, de puerta giratoria entre el templo de la matemá-
tica y la plaza de mercado. Mientras familiarizaba a los toneleros y ebanistas con Euclides y Ptolomeo,
familiarizaba también a los matemáticos profesionales con lo que podríamos llamar la
geometría de
taller
’» (Panofsky, E., 1982, p. 267).
28
Esta elección debía basarse en los datos del horóscopo.
SEO Version

Warning.

You are currently viewing the SEO version of !text.
It has a number of design and functionality limitations.


We recommend viewing the Flash version or the basic HTML version of this publication.

1...,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17 19,20,21,22,23,24,25,26,27,28,...368
Powered by: FlippingBook Demo